VERDURAS Y HORTALIZAS

VERDURAS Y HORTALIZAS
Siempre es mejor consumirlas

domingo, 29 de junio de 2014



MERMELADA



Existen mermeladas de prácticamente todos los tipos de frutas: ciruela, manzana, fresa, plátano, arándano, mora, cereza, naranja, limón, membrillo, melocotón, albaricoque, y un sinfín de frutas más. Aunque la fruta es el componente básico, algunas mermeladas también se pueden elaborar con hortalizas, como el tomate y la zanahoria.
La mermelada hecha de fruta, en la que la pulpa libre de huesos y semillas se cuece con azúcar o miel.
Su preparación mas simple se hace con frutas troceadas y trituradas, para después agregarles un peso igual o mayor de azúcar. Antes de cocerlas, las frutas se mantienen 12 horas en maceración con el azúcar a fin de que suelten sus jugos.
Después de la cocción, en la que además del azúcar se pueden añadir ácidos y pectinas, la fruta queda reducida a una especie de puré, que en algunos casos puede contener pequeños trozos visibles de fruta. La cocción finaliza cuando la fruta se torna cristalina y el almíbar conseguido adquiere una consistencia densa. El tiempo de cocción variará según el tipo de fruta, pero la media es de unos 45 minutos.
Características de una buena mermelada
Debe presentar un color vivo, olor y sabor frescos. Tiene que haber cuajado adecuadamente. Para ello es conveniente tomar una serie de precauciones, tales como utilizar frutas sanas y en el punto ideal de madurez, limpiarlas bien de pepitas, huesos, etc. La cocción, debe hacerse en los recipientes más apropiados, los mejores son las cazuelas de hierro de fondo grueso, sobre el que se debe aplicar de forma homogénea un foco de calor muy suave. Es imprescindible remover constantemente la mezcla con una cuchara de madera de mango largo, para evitar que se pegue en el fondo, y mantener la olla destapada durante la cocción. Tan importante como la elaboración es un adecuado proceso de envasado y la conservación del producto en lugares secos, frescos y oscuros.
Ingredientes básicos para la confección de mermeladas
La fruta, el azúcar y el agua son los tres componentes básicos para la elaboración de mermeladas. las especias que se ven en algunas recetas o cualquier otro ingrediente es un añadido para enriquecer el sabor de la preparación. Otro ingrediente que se añade con frecuencia a las mermeladas es la sal común. Con ella se consigue atenuar el sabor amargo que presentan algunos frutos cítricos, como el limón o el pomelo. Para ello se deja la fruta en remojo con agua y sal durante un par de días, antes de ser cocida.
Hay frutas muy acuosas que requerirán menor adición de agua, como ocurre con las fresas y las peras.  En la calidad de la conserva intervienen factores como la cantidad de azúcar, la acidez de la fruta elegida, su contenido en pectina y las condiciones de cocción.  Gastronómicamente se han fijado un contenido mínimo del 60% de azúcar en la elaboración de mermeladas, confituras y jaleas.  En  algunas mermeladas se recomienda la adición de glucosa pastosa con el objeto de eliminar las impurezas del azúcar, las cuales impiden que el almíbar y la fruta adquieran la adecuada apariencia cristalina. Las mermeladas de fabricación casera y sin conservantes artificiales alcanzan un alto grado de conservación si las proporciones de fruta y azúcar son las adecuadas.  Durante la cocción es preciso retirar esas impurezas, que ascienden hasta la superficie en forma de espuma. Las mermeladas con bajo contenido en azúcar conviene esterilizarlas al baño maría.
En las frutas menos ácidas, como las peras, los higos, los melocotones y variedades de fresas, se compensa la falta de acidez añadiendo a la preparación zumo de limón durante la cocción. este es un potente antioxidante que también evita que las frutas que se oxidan en contacto con el aire se oscurezcan; como sucede con las manzanas, los plátanos (cambures en Venezuela) y las peras, evitando que el almíbar pierda su cualidad cristalina y tenga una apariencia endurecida y escarchada (azucarada).






Receta básica para mermeladas en microondasIngredientes
½ kg. fruta (fresca y madura)
350 gr. Azúcar
zumo de limón
Preparación
Emplear frutas maduras y sanas. Por cada kilo de fruta pelada y deshuesada, poner 3/4 kl de azúcar y de zumo de limón. La fruta con el zumo de limón, se pone a  cocinar dentro del horno microondas , durante 5 minutos a la máxima potencia (780W) para que la fruta se ablande. Añadir el azúcar, mover bien y poner 14 minutos a igual potencia; mover de nuevo y dejar otros 14 minutos a la misma potencia. Comprobar si el punto es el correcto echando un poco  de mermelada en un plato frió, si el punto de mermelada se ha alcanzado , dejamos reposar dentro del horno por 5 minutos, se vierte caliente en tarros esterilizados que estén tibios, se cierran al vació y se dejan enfriar a temperatura ambiente, cuando están tibios, se ponen bajo el chorro del agua corriente, se secan y se dejan reposar antes de guardar en un lugar seco y oscuro.
Nota: se puede hacer de toda clase de frutas y mezclando las mismas: Frutas rojas (fresas, frambuesas, cerezas). Manzana y naranja. Cereza con grosella. Pera y albaricoque. pera y melocotón. Albaricoque con almendras. Plátanos, etc.
Mermelada de mentaIngredientes
1 taza de te de menta
1 taza de jugo de limón
4 tazas de azúcar
1 taza de pectina
Preparación
En una ola amplia ponemos  a fuego lento ,el te y el jugo de limón con el azúcar,  revolviendo bien hasta que se disuelva. Se lleva a punto de ebullición y en ese momento se le agrega la pectina, se deja hervir por un minuto y se  vierte caliente en tarros esterilizados que estén tibios, se cierran al vació y se dejan enfriar a temperatura ambiente, cuando están tibios, se ponen bajo el chorro del agua corriente, se secan y se dejan reposar antes de guardar en un lugar seco y oscuro.

COMPOSICIÓN DE LAS FRUTAS





La composición de las frutas difiere en gran medida en función del tipo de fruto y de su grado de maduración. El agua es el componente mayoritario en todos los casos.


La fruta es el conjunto de frutos comestibles que se obtienen de plantas cultivadas o silvestres, pero a diferencia de los otros alimentos vegetales (hortalizas y cereales) las frutas poseen un sabor y aroma intensos y presentan unas propiedades nutritivas diferentes, por ello la fruta suele tomarse como postre fresca o cocinada. Conviene comerlas cuando están maduras.

Ananá

Es un fruto originario de América, que no fue introducido hasta muy tarde en Europa, probablemente a finales del siglo XVIII. Es muy rica en hidratos de carbono (más del 20 %) y por lo tanto particularmente energética. Todavía se la considera, merecidamente, diurética. Respecto a las sales minerales, contiene un poco de potasio y yodo.

Banana

La Banana es originaria del archipiélago indio y se cultivaba hace ya mucho tiempo en Asia. Debido a la importante cantidad de hidratos de carbono que contiene, ésta es dos veces más calórico que la manzana (21 % de hidratos de carbono frente a 12% de la manzana, por 100 g de fruta fresca), lo que no quiere decir que esté contraindicada en casos de planes de adelgazamiento ya que es una cantidad de calorías que no tiene por que afectar al adelgazamiento si se la consume con moderación. Es una de las frutas que, junto con la naranja y la manzana, contiene menos calcio. En cambio, resulta ser mucho más rico en vitamina A y también contiene vitaminas B1, B2, C y V (antiulcerosa). Y es excelente en casos de calambres por falta de potasio.

Cereza

Originaria de Persia, la cereza es uno de los frutos frescos con valor calórico relativamente elevado: 65 calorías por 100 g aproximadamente. Contiene cerca de un 16 % de hidratos de carbono. La cereza es bastante rica en sales minerales pues contiene pequeñas cantidades de calcio, fósforo, hierro y potasio. Es además rica en vitaminas Ay C y en menor cantidad E y B2.

Ciruela

Procedente de Asia Menor, contiene casi tantos hidratos de carbono como la uva. A la ciruela se le atribuyen propiedades laxantes y ligeramente diuréticas.

Frambuesa

La frambuesa es una planta espontánea en Europa. No obstante, no fue hasta finales de la Edad Media que se empezó a cultivar. La frambuesa es una fruta rica cn hidratos de carbono (más del 12%) pero pobre en prótidos y, naturalmente, en lípidos. Es menos rica en vitaminas y sales minerales que la fresa, pero contiene los mismos elementos.

Limón

El limón es comparable a la naranja, pero su análisis muestra una mayor cantidad de potasio. Respecto a las vitaminas, no contiene la A. Pero sí el resto de ellas, comúnmente prentes en este género de frutos: vitaminas Bl, B2 y fundamentalmente C. Es muy valiosa en caso de cálculos, ya que tiene la propiedad de disolverlos.

Manzana

La manzana, como la pera, es una fruta que se cultiva desde hace mucho tiempo. El cultivo de manzanos (al igual que el de perales) fue relativamente fácil, ya que existía gran número de árboles silvestres de dichas especies (en las excavaciones de poblaciones lacustres suizas y en Lombardía se enconaron en grandes cantidades). La composición de la manzana es casi idéntica a la de la pera, pero la primera tiene una proporción superior de vitaminas A, B1 y C. También se la considera diurética. La manzana resulta ser también de gran eficacia en las afecciones de origen gástrico (en la que se consumirá sin su piel), pulmonares o renales.

Melón

Originario de China, Contiene hasta un 4 % en azúcares (principalmente sacarosa y levulosa). En cuanto a las sales minerales, el melón es rico (proporcionalmente a otras frutas frescas) en fórforo y hierro. Respecto a vitaminas, abunda en A y posee una menor cantidad de vitamina C.

Naranja

Fruta originaria de la India y China. Desconocida por los griegos y romanos, fue introducida en Francia e Italia entre los siglos XIIy XIII por los ejércitos respectivos. Se ha dicho, y es cierto, que la naranja era una fuente extraordinaria de vitamina C. También tiene vitaminas Bl y B2 en cantidades considerables, y vitamina A en bajo grado. Se encuentra en ella más o menos la misma variedad de sales minerales que las contenidas en la fresa.

Pera

Es una fruta sabrosa y refrescante que se cultiva en regiones templadas. Su forma depende de la variedad que se trate y oscila entre la de una manzana y la de una lágrima, así como su sabor, textura y color, que va desde el amarillo hasta el verde pasando por el rojo y el pardo.
Una pieza aporta unas 70 calorías y, respecto a sus propiedades nutritivas, destaca el aporte de azúcares (13%), fibra, vitaminas (ácido fólico, B2) y minerales como el potasio. Por su composición es diurética y suavemente astringente (rica en taninos).